QUERIDA FAMILIA:
Es el sentido común y muy especialmente ese interés reiterado que tienen muchos de los descendientes de la familia GONZALEZ CLEDON por la historia familiar, frente a reuniones como éstas, lo que nos lleva a preguntarnos: ¿Por qué estamos aquí?
A través de los años, se ha ido formando entre nosotros, una tradición familiar que parte con el matrimonio de don Pedro Fermín González y doña Juana Marta Cledón de González celebrado en la ciudad de Montevideo en el año 1873.
La historia mas conocida por nosotros es cuando llegan a la provincia de Entre Ríos provenientes de la República Oriental en el año 1881, donde Pedro González asume la administración general del Saladero Santa Elena.
El matrimonio tuvo 12 hijos, de los cuales 6 nacieron en Montevideo y 6 en Santa Elena, Provincia de Entre Ríos.
Los uruguayos fueron: Livia Felipa, Isabel Elvia, Gregoria Celina, Deonicio Rogelio, Anselmo Leodgardo y Leoncio Juan Pedro.
Los argentinos fueron: Sebastián Fabián Enrique, Sara Catalina, Angela, Antonia Isolina Clotilde, Delia Bernardina y Horacio Cristóbal.
(Se ha preparado un panel con fotografías de nuestros antepasados, que invitamos a ustedes a observarlo, en el momento en que lo deseen, pues allí encontrarán a sus abuelos, bisabuelos y demás familiares).
Pedro Fermín González era un hombre especializado en la industria saladeril y sus conocimientos y experiencia lo acreditaban para asumir los cargos de mayor jerarquía de este tipo de empresas, al punto de llegar a ser gerente del Saladero Cabal y Saladero San Javier.
Debemos destacar que en la época, la industria saladeril constituía una actividad de vanguardia en el desarrollo socio-económico de esos pueblos.
Pedro González y Juana Cledón, por lo que resulta de la trayectoria de sus hijos, se esmeraron en la educación de los mismos, dejando en claro que les infundieron la religión católica.
Es la familia con fundamento en el matrimonio en el caso de la estirpe González Cledón, lo que transmite un estilo de vida.
Todo esto nos lleva inmediatamente a los valores personales que al matrimonio y a la vida familiar le aportaron don Pedro y doña Juana.
Estos valores que apuntamos surgen de algunos testimonios de la época porque si bien generalmente, cuando una persona fallece, se acostumbra a hablar bien de ella, debemos destacar que es significativa la coincidencia de varios diarios de aquel momento con respeto a don Pedro González y su esposa.
Con referencia a Pedro González, fallecido en 1910 a los 61 años de edad, los diarios La Nueva Epoca, La Opinión, El Constitucional, El Debate, y El Norte, han destacado la probidad y capacidad para el trabajo, junto a su sociabilidad.
Y como ilustración, es interesante citar conceptos del diario El Norte de Santa Fe:
"Ha bajado a la tumba un hombre laborioso, modelo de actividad, energía y honradez: era don Pedro González, que por mucho tiempo ha desempeñado el puesto de mayor confianza en el Saladero San Javier.
Como administrador de ese establecimiento, -el cual es sin dudas, uno de los factores mas importantes del progreso de los departamentos de la costa- ha sido el extinto, un elemento sumamente apreciado afín a las condiciones antes señaladas y unido a un espíritu de equidad que le hacía merecedor de simpatía entre el elemento obrero que servía bajo sus órdenes".-
En cuanto a Juana Cledón de González, fallecida el 29 de enero de 1906, a los 53 años de edad, respondía al modelo de esposa y madre católica de la época.
En el sentido expuesto, simplemente recordamos lo que en ese momento dijeran los diarios Nueva Epoca de Santa Fé y Tribuno de Paraná. Para el primero:
"Era la extinta una dama virtuosísima dedicada por entero al cariño de los suyos y al afecto de sus extensas vinculaciones entre las que contaba merecidas simpatías. De carácter franco y bondadoso, esposa cariñosa y madre abnegada, supo en vida conquistarse el respeto de cuantos la trataron y el profundo amor de su familia".
Decía el segundo:
"En Santa Fé acaba de fallecer la señora Juana C. de González, esposa del señor Pedro González, Gerente del Saladero San Javier y vinculado entre nosotros. La extinta era una persona estimada por sus bellas prendas personales".-
Mencionaremos ahora nuevamente a todos los hijos del honorable matrimonio y sus cónyuges:
De estos matrimonios descendemos todos los que estamos aquí presentes, por ello a cada familia se le ha entregado el árbol genealógico para que cada uno de ustedes vea de dónde proviene y tenga una visión de conjunto de la estirpe.
Debemos destacar en este último aspecto el aporte de Clotilde González de Cooke, consistente en un apunte cuya columna vertebral es una completa recopilación de datos cronológicos de filiación familiar, y el de Jorge Masjoan en la ejecución del árbol genealógico.
Pero nuestra tradición familiar y los valores que ella comprende, no se verán adecuadamente afirmados si no existieran estas reuniones de toda la familia, producidas para que nos conozcamos personalmente y en un ambiente de fraternidad propiciar el desarrollo de la AMISTAD entre nosotros.
Por último no está demás desearnos buena salud y un poco de suerte.
Que así se cumpla!.-