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JESUS MASFERRER Y EL ABIES MASJOANIS – LA HISTORIA DE UNA NUEVA ESPECIE

Por Elisabet Saltó

La simbiosis entre la historia y el medio en que ésta se desarrolla pocas veces se da con tanta perfección como en el caso de la finca MASJOAN, situada en Espinelves, en el centro del Montseny. El Masjoán es una magnífica masia, con más de 300 años sobre sus vigas, rodeada de abetos y otros árboles de la familia de las coníferas. El origen de los viveros Masjoán parte de mitad del siglo pasado de la mano de JOAN MASFERRER BARNILS que hizo la primera plantación "con proyección de futuro" según su bisnieto, Jesús Masferrer, actual propietario de los viveros y descubridor de una nueva especie de abeto, el híbrido MASJOANIS que le ha proporcionado prestigio internacional.

El descubridor del "MASJOANIS" vive de los abetos, pero también con los abetos. La relación de este hombre con su entorno es entrañable. Por ello quizá puso todo su empeño en conocer a fondo el origen botánico y las particularidades de un abeto que descubrió en sus viveros y que le sorprendió porque no se parecía a ninguno de los demás.

Y decimos "descubrió" porque el mismo afirma que este híbrido surgió de forma espontánea, sin su intervención.

Algunas veces se ha dicho que yo he obtenido esta especie y no es rigurosamente cierto, al igual que yo lo han obtenido los que después de descubrirlo lo han plantado. Este tipo de cosas se deben a menudo a la casualidad, pero también a la observación.

Ahí está el mérito de Masferrer; haberse dado cuenta de que aquel árbol no era un pinsapo ni un pinnata. La convicción llegó casi como la conversión de Santo Tomás. Mientras se discutía la posibilidad de que se tratara de un pinnata, un miembro de la tertulia se sobresaltó al pincharse con una rama. Inmediatamente se tuvo la certeza de que no lo era ya que la hoja plana del pinnata hace imposible que nadie pueda pincharse con ella.

En poco tiempo se trasladaron a Madrid 500 ejemplares iguales al primero para su estudio, y pronto se certificó que se trataba de una nueva especie, un cruce entre un pinsapo y un pinnata.

El bautizo del árbol tiene también una historia curiosa: de l’híbrid (el híbrido, en catalán) los payeses de la zona dedujeron la forma "libris". Cuando después hubo que ponerle un nombre se aprovechó la terminación para bautizarle masjoanis (de Masjoán según la declinación latina).

Actualmente, los viveros Masjoán se dedican a los árboles de Navidad, para los que Masferrer cree que el Masjoanis es ideal porque sólo pierde la hoja en rarísimas ocasiones y porque el entrecruzado de sus hojas asimétricas refleja unas incidencias de luz bellísimas Jesús Masferrer está convencido de que encontrar este árbol fue una gran suerte ya que la vida en el campo compensa mucho pero es más dura de lo que parece. Entre otras cosas porque los valores del campo no están fomentados como deberían estarlo por la administración, que tendría que subvencionarlos. Este es un tema que preocupa profundamente a este hombre que se mueve entre los abetos como si se encontrara en una reunión familiar mientras fotografía sus detalles para conservarlos en su archivo de imágenes de la naturaleza. Jesús Masferrar está convencido de que "los guardianes reales de la ecología son aquellos que viven en la naturaleza y la trabajan".

He aquí unos pocos rasgos que definen la historia de amor entre este hombre y los árboles. Toda una lección para "los terroristas vegetales" tal como él llama a los pirómanos de bosques.